domingo, 8 de mayo de 2016

Trabaja ese lechón hasta la muerte 001

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El día de hoy se ha quedado callado, no música, no nada. ¿Mi vecino por fin a entendido el valor de la soledad y la quietud? no, es imposible. Pero no es imposible su muerte, quiero decir, el preferiría morirse a bajar el volumen una milésima; con lo delgadas que son las paredes no he oído nada de nada, ¡qué suerte! no quiero decir con esto que me alegra su muerte, yo nunca celebraría la muerte de nadie, pero tenía que pasar algún día: ¡no puedes interrumpir el sueño embellecedor de un centenar de señoras y no esperar que tomen represalias!
Ahora que lo pienso, nunca le he visto la cara, por habladurías sé que parece un alcornoque que no vale la pena, pero...¿en verdad es tan malo? ¿Alguien ha conversado con él? yo soy fiel creyente en que hablando se solucionan las cosas, a lo mejor lo sacaron de su apartamento; pero ¿si era alguien con tan poca cultura por qué no protesto?

No tuve tiempo para pensar en esto porque unos ruidos como pisadas de repente se oían en dirección al apartamento de mi vecino, las pisadas no tenían un ritmo definido, alocado a veces y pasivo casi siempre. ¿Qué diablos estará haciendo? no lo sé, me está dando miedo; tengo que hablar con él.

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